El día viernes 16 en la ciudad de Córdoba, en algún lugar de ese evento desconocido (para mí) llamado El Viñetazo, presentaré mi librito en compañía de otros prestigiosos artistas, entre los cuales está el mismísimo Diego Parés (aprovecharé para traerme un Rispo firmado, lo juro) y el majestuoso Roberto Von Sprecher que presenta su última novela gráfica, dibujada por Laura Fernández: “Ani”.

Yo iré en representación de Mono, el cuervo y el lobo de mi libro “El cuervo que sabía” editado bellamente por Llantodemudo, una editorial de ¡historieta! que me ha honrado sumándome a su excelente catálogo.

El cuervo que sabía tapas armadas-01

“Lo de Kráneo pasa por una serie de alegorías y reflexiones sobre el conocimiento, su herencia social y, sobre todo, su transmisión. Y lo hace a partir de una suerte de melodrama post apocalíptico, en que un muchachito –el último en la faz de la Tierra– alcanza la pubertad. Su relato es heredero de la mejor tradición de la ciencia ficción, pero a la vez abraza ciertas referencias (borgeanas, spinozianas) ineludibles.”

Andrés Valenzuela (Página 12)

El cuervo que sabía tapas armadas-02

Y dice mi amigo ultramarino, Alejo Steimberg en el prólogo:

“Y si usted es lector de ciencia ficción, no le habrá sorprendido la mención de “melodrama” en la tapa, conocedor como es de subtipos como la “Space Opera” – de la cual Star Wars es un célébre ejemplo –, que se alejan del cientificismo de la CF dura para centrarse en las vicisitudes de la gesta heroica de los personajes. Pero si ya leyó El cuervo… también puede que piense (o lo hará cuando lo termine) que es más bien una anti Space-Opera. En efecto, aunque el aspecto emocional sea central, nada más alejado de la conciencia de la propia importancia de un Luke Skywalker que la actitud de Mono (el protagonista del Cuervo…), a quien parecen escaparle los aspectos trágicos de su carácter de probable último ser humano y vive alegremente su existencia extraordinaria. Ese pasaje a un segundo plano de lo trágico, como usted habrá visto o verá, le da a la obra parte de su singularidad al dotarla de un optimismo inusual en un relato que parece anticipar el fin de la humanidad.”

(Alejo Steimberg)

Bien, allá vamos.